Lunes 30 de noviembre de 2015. Atardecer en la capital china el día en que declararon la alerta naranja por contaminación, situación que ya no nos sorprende a quienes vivimos en Beijing. El nivel de las partículas PM2.5 superó los niveles tóxicos y representaba un gran riesgo para la salud humana.
Martes 1 de diciembre de 2015. No ha corrido viento y la situación empeora. La nariz y la garganta están irritadas. Un ejército de gente enmascarada llena las calles.
Exageraría si dijera que todos los días son así en Beijing, de hecho no había visto un día tan contaminado como este desde enero de 2013. En verano hay muchos días de cielo azul, pero en invierno todo se complica porque encienden la calefacción que es alimentada con energía obtenida del carbón. Estamos a -10 grados, así que apagar la calefacción tampoco es opción.
En palabras sencillas, las partículas PM 2.5 son tan pequeñas que puede atravesar las barreras protectoras de nuestro sistema respiratorio hasta llegar a los pulmones y, a la larga, provocar enfermedades. En China, el índice de personas con enfermedades respiratorias y cáncer de púlmón está creciendo aceleradamente.
¿Por qué no toman medidas radicales? Eso significaría suspender las actividades de cientos de fábricas metalúrgicas y, por ende, frenar el desarrollo económico del país. Cuando a los chinos se les cuestiona esto responden: "Meibanfa" que significa "no hay modo, no queda de otra".
Así que como "no queda de otra", Totoro y yo nos fuimos a dar un paseo. La vida continúa, solo hay que protegerse.
Con Michael, Xiaofei y Totoro dando un paseo en Ciudad Gótica.







Interesante. Es el precio del desarrollo.
ResponderEliminarAsí es, Esthelita, un precio muy alto...
Eliminar