Hace poco fui uno de los jurados del concurso para estudiantes de español organizado por la CCTV, que es el principal canal de China. Lo que más llamó mi atención fue comprobar el escaso conocimiento que tienen los estudiantes chinos de español sobre Latinoamérica y lo mucho que se especializan en España.
Una de las pruebas del concurso fue un debate donde cada finalista representaba a un país y debían tratar de convencer a un turista de que escogiera ese destino para su próximo viaje. Los países que ellos representaron fueron Argentina, Colombia, Perú, Chile, España y México. La representante de Colombia dijo que allí las hormigas eran una delicia gastronómica y no mencionó a la bandeja paisa. La de Chile jamás mencionó el pisco ni la playa de Viña del Mar. Recordó a Neruda, pero olvidó a Gabriela Mistral. El de México omitió mencionar a los mayas y a los aztecas. Dijo que el plato típico eran las tortas, pero se le escapó mencionar a los tacos. La representante de Argentina dijo que la mayor riqueza cultural de ese país era el ser una mezcla de las culturas de Italia, España y los nativos argentinos. Ni Borges ni Gardel pasaron por su cabeza. Sin embargo, la finalista que representó a España habló de cada una de sus regiones, de sus escritores, sus playas y su comida. Lo más sorprendente es que todos los finalistas tuvieron tiempo para prepararse con antelación.
Yo, sinceramente, no culpo del todo a los estudiantes chinos, sino a la forma en cómo está diseñada su malla curricular cuando estudian para ser hispanistas. Según la visión de los profesores chinos que diseñan esos programas, solo el español de España es el puro, lo que hablamos en Latinoamérica es el hijo bastardo y defectuoso. Triste visión y, sobre todo, miope. Pero no solo es cuestión de ellos. Los latinoamericanos no hemos hecho bien la tarea de difundir nuestro español y convertirlo en un ‘gancho’ para atraer estudiantes a nuestros países. Eso, España y su Instituto Cervantes lo hacen bastante bien. Ahí, las universidades latinoamericanas tienen una oportunidad.







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