domingo, 19 de enero de 2014

“No creemos en los TLC, en eso tenemos diferencias con China”

Por Rafael Valdez

El canciller Ricardo Patiño estuvo en Beijing donde dejó el camino listo para la visita del presidente Rafael Correa el próximo año a China. Impulsar el turismo y empujar las negociaciones de la Refinería del Pacífico fueron sus objetivos.



La economía latinoamericana se ha beneficiado de la demanda china de materias primas. Sin embargo, actualmente vemos que China se desacelera. ¿Qué expectativas tiene Ecuador al respecto tomando en cuenta que China es el principal financista de sus proyectos estratégicos?
Hay que diferenciar las dos cosas: primero, como financista de proyectos estratégicos, la desaceleración de la que hablas no tiene que afectar, sino lo contrario. Si hubiera tan fuerte desaceleración, ellos necesitarían poner recursos en otros lados, de tal manera que no va a afectar el financiamiento. Por lo pronto, China sigue buscando alternativas de financiamiento en América Latina. Por otro lado, aunque se habla de desaceleración, hay que tomar relativamente esos términos porque crecer solo al 7.5 % anual es igualmente crecer muy rápido. Cuando se lo compara con el crecimiento de España o Italia, el de China es uno de los crecimientos más espectaculares del planeta y, además, tiene 30 años en esa senda. Entonces, una pequeña desaceleración, ante la magnitud de la demanda china no tiene implicaciones muy importantes, así que no creo que eso vaya a perjudicar nuestra relación económica.

Ya que hablamos de petróleo, en marzo se promocionó en China la XI ronda petrolera de Ecuador. Además, paralelamente han seguido las negociaciones sobre el financiamiento de la Refinería del Pacífico. ¿Se ha concretado la participación china en ambas iniciativas? 
Hay concursos públicos de licitaciones petroleras en el sur de nuestro país donde empresas chinas están muy interesadas en participar. No podemos conversar sobre eso porque son procesos que están en marcha y mantienen un grado de confidencialidad.
Adicionalmente, estamos en diálogos muy avanzados con el sistema financiero chino y con empresas petroleras chinas para que ellas puedan participar en la construcción y también en el accionariado de la Refinería del Pacífico. Ya hemos iniciado el movimiento de tierra y la construcción de obras civiles básicas, pero esperamos que con la concreción de acuerdos con China se den los pasos definitivos en este proyecto. Vemos con muy buenos ojos el avance de las conversaciones para inversión china en explotación petrolera en nuestro país y en la explotación de recursos mineros.

Pasando a otro tema, se ha dicho que para negociar con un país de las dimensiones de China, Latinoamérica debería integrarse. Sin embargo, iniciativas como la Unasur se han ido debilitando, mientras la Alianza del Pacífico se ha fortalecido. ¿Es posible concretar un proyecto regional cuando vemos esta bifurcación?
La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) no nace para constituir un mercado, sino como un proceso de integración política, en temas de defensa, salud, electoral, político, social… es una instancia de integración muy fuerte, yo no diría que se ha debilitado, talvez ha perdido un poco de dinámica en los últimos meses porque siempre hay liderazgos personales y el secretario general, muy querido por todos nosotros, ha estado enfermo en los últimos meses y eso ha afectado un poco la dinámica de la Unasur.
Por su lado, la Alianza del Pacífico es una estancia fundamentalmente comercial que busca impulsar una ampliación de mercados, pero eso no afectará la relación que pueden tener con China la Unasur y Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) –que es otra instancia más amplia-. Yo creo que tanto Unasur como Celac están destinados a tener una relación muy profunda con China. Ciertamente, es necesario ir fortaleciendo también las instancias de integración comercial como el Mercosur (Mercado Común del Sur) y la CAN (Comunidad Andina de Naciones). En el caso de la CAN nos hemos planteado la convergencia hacia Mercosur y Unasur, y estamos trabajando en eso. Estamos analizando cómo las fortalezas y los resultados que ha alcanzado la CAN pueden irse sumando a los de Mercosur para crear también en Unasur un espacio de integración económica y comercial.
Nosotros no creemos en el libre comercio, sino en el comercio que genera desarrollo. No creemos en los Tratados de Libre Comercio, en eso tenemos diferencias con el Gobierno chino, pero las estamos tratando respetuosamente. Nosotros creemos que debemos impulsar acuerdos comerciales para el desarrollo. El comercio no es el fin en sí mismo, el fin es el desarrollo y el comercio es un medio. Mercosur nació básicamente como un proceso de integración comercial de los países del sur de Sudamérica, sin embargo con el tiempo ha ido impulsando una política de complementación económica entre los países que forman parte: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y ahora con la entrada fuerte de Venezuela y de Bolivia. Ecuador está dispuesto a ingresar a ese espacio, sin embargo antes queremos negociar de manera adecuada nuestro ingreso porque conocemos que ahí se producen algunos problemas de proteccionismo, especialmente, por parte de los países más grandes.

¿Usted cree que Celac podría consolidarse como ese bloque latinoamericano que negocie con China?
A Celac le tomaría más tiempo, yo creo que Unasur lo va a hacer.

Antes de venir a China, usted declaró que uno de los objetivos de esta visita era analizar mecanismos para incentivar el ingreso de turistas chinos a Ecuador. ¿Cómo lograrlo?
Justamente nos reunimos con la Administración Nacional de Turismo de China y firmamos un convenio de servicios aéreos que va a permitir la utilización de 14 frecuencias entre nuestros dos países. No tiene que ser un vuelo directo. Puede ser por la ruta Tahití – Manta, o a través de una ruta por Europa. Eso aún no se define. Ojo, esto no quiero decir que mañana ya habrá un vuelo directo China-Ecuador, no, esto es un primer paso, pero es muy importante porque sin este convenio las aerolíneas no podrían ofrecer esa ruta de conexión. Entonces podemos decir que está lista la carretera, lo que falta es el transporte.
Por otro lado, en 2007, Ecuador y China firmaron un acuerdo donde se establecieron algunas restricciones para los viajeros porque, aprovechándose de la política de ciudadanía universal que tiene el Ecuador, algunas personas que hacen actividades delictivas se dedicaron al tráfico de personas, o “coyoterismo”, pasando por nuestro país. Sin embargo, yo creo que esas restricciones han sido muy grandes. Actualmente 90 millones de chinos hacen turismo en el mundo y nosotros tenemos un país maravilloso, por eso queremos facilitar su ingreso a nuestro país. Así que desde ahora vamos a flexibilizar la entrega de visas. Antes se exigía que los turistas chinos viajaran en grupos a Ecuador y con determinadas agencias de viajes autorizadas, eso se va a flexibilizar.

Adicionalmente, le hemos propuesto a China una estrategia mutua de promoción turística, mediante la cual, la televisión pública de ambos países promoverá los destinos mutuamente y también se filmarán documentales.

*Entrevista publicada en la revista América Economía Ecuador, edición diciembre 2013.

viernes, 3 de enero de 2014

La presencia del dragón

Las empresas chinas en Ecuador son los actores claves de los sectores estratégicos. Están principalmente en el sector petrolero y en la construcción de hidroeléctricas.



Una década atrás, hablar de empresas chinas en Ecuador sonaba un poco grandilocuente porque lo que principalmente había eran “chifas” y negocios de bicicletas y ropa. Hoy, el panorama es distinto. “China es el principal socio estratégico de Ecuador”, repiten las autoridades que visitan la tierra de Confucio y “será quien ayude al país a cambiar de matriz energética”. Sin embargo, la relación actual se centra en el producto símbolo de esa matriz que Ecuador quiere dejar atrás: el 90% de las exportaciones ecuatorianas a China se concentra en petróleo.

De ahí que no es de extrañar que en Quito estén algunas de las pocas filiales que las gigantes petroleras chinas tienen en Latinoamérica.

China National Petroleum Corporation (CNPC) y China Petrochemical Corporation (Sinopec) son dos de ellas. Con operaciones de petróleo y gas en 29 países alrededor del mundo, CNPC está en el puesto 6 entre las 500 mayores empresas por volumen de ventas, según la publicación The Fortune Global 500.

Sinopec, por su lado, es el segundo productor de petróleo más importante de China, con 16 campos productores. Es el refinador de crudo más grande de Asia y el tercero más grande del mundo.

De acuerdo a información de CNPC, en agosto de 2003 firmó con Petroecuador un acuerdo de transferencia de derechos de gestión para el bloque 11 en la provincia de Sucumbíos. En octubre del mismo año, CNPC adquirió y se hizo cargo de dicho bloque.

En septiembre de 2005, CNPC y Sinopec compraron conjuntamente los activos de petróleo y gas, así como los derechos de desarrollo de los cinco bloques que entonces eran propiedad de la compañía EnCana en Ecuador, y establecieron Andes Petroleum Ecuador Ltd.

Tanto Andes Petroleum como PetroOriental fueron constituidas con aportes accionarios de las empresas estatales CNPC, con el 55%; y Sinopec, con el 45%.

Andes Petroleum actualmente opera en el bloque Tarapoa y en la estación de almacenamiento y transferencia de Lago Agrio, en Sucumbíos. Mientras que PetroOriental trabaja en los bloques 14 y 17, en Orellana y Pastaza.

Por su lado, la firma CNPC Chuanqing Drilling Engineering Company Limited es subsidiaria de CNPC. Otra compañía que está en el país es Hilong Oil Service & Engineering Ecuador, que llegó en 2009 y ofrece soporte a sus pares chinos CNPC y Sinopec en cuanto a servicios de perforación y reparación de pozos.

La presencia de estas empresas da cuenta de sus intereses en Ecuador. La lógica china es clara: están viviendo una revolución industrial, necesitan commodities para desarrollarse y Ecuador los tiene. El ex ministro de Recursos no Renovables, Wilson Pastor, lo justifica diciendo que Ecuador está tomando la línea de los países que han tenido petróleo y han logrado desarrollarse, como Noruega que invierte sus ingresos petroleros para impulsar el surgimiento de industrias de alto valor agregado. Además añade que la relación con China ayudará al Ecuador a cambiar su matriz energética en 2016 cuando se inauguren ocho centrales hidroeléctricas.

La principal es Coca Codo Sinclair que está a cargo del consorcio Sinohydro. Este proyecto le cuesta USD 2 200 millones al Estado ecuatoriano y fue financiado con un préstamo chino. Sinohydro, considerada la primera marca de China en la construcción de hidroeléctricas, ha sido responsable del 65% de las centrales de gran escala en el gigante asiático. Tiene 91 oficinas en  69 países.
Además de Sinohydro, otras firmas chinas están a cargo de la construcción de las hidroeléctricas ecuatorianas: International Water & Electric Corp (CWE) construye la represa Toachi Pilatón; el consorcio Gezhouba está en el proyecto Sopladora; Harbin Electric International, en Minas San Francisco; Hidrochina, en Delsitanisagua y China Tiesiju Civil Engineering Group, en el proyecto Multipropósito Chone.

No todo es petróleo
Además de los sectores estratégicos, las empresas chinas también están en los de telecomunicaciones y automóviles. Una de ellas es la gigante tecnológica Huawei que actualmente tiene el 5% del mercado mundial de smartphones. El año pasado, las ganancias de la división móvil de Huawei fueron de 7.500 millones de dólares y se espera que este año alcancen los 9.000 millones. Asimismo, en 2012 distribuyeron 32 millones de teléfonos y ahora esperan alcanzar los 60 millones en todo el mundo.

Huawei llegó a Latinoamérica en 2002 y este es hoy su mercado de mayor crecimiento. Actualmente trabaja en 14 países del continente -entre ellos, Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela- tanto en instalación de redes fijas como de telefonía móvil. En estos países cuenta con la española Telefónica y sus filiales como principales socios. Aunque tiene productos de alta gama como el modelo Ascend P2, está posicionada, incluso en China, como una marca de teléfonos baratos y de baja gama.


Otros productos que aún deben lidiar con el estigma de que la calidad china es sinónimo de precios bajos y mala calidad son los automóviles. La firma Cinascar distribuye en el país las marcas Chery, ZXauto y Zotye Auto. Alrededor del mundo, las marcas chinas se han visto envueltas en denuncias de plagio de diseños sobre otras plataformas y medidas de seguridad deficientes. Aún así, por sus bajos precios frente a la competencia están logrando entrar con fuerza apuntando a un público que no busca carros de lujo, sino un auto que le permita movilizarse, a buen precio y con las funciones básicas. Según los entendidos, los autos chinos hoy están en una etapa de aprendizaje y quieren alcanzar el nivel tecnológico y de diseño del mercado mundial. Como en otras tantas industrias, el protagonismo chino es cuestión de tiempo y la paciencia es una de sus virtudes.

*Este artículo fue publicado en la revista VISTAZO en la edición de las 500 MAYORES EMPRESAS DEL ECUADOR - Septiembre 2013.

lunes, 30 de diciembre de 2013

No todo es trabajo en China

Si usted también cree que en China nunca se descansa, que siempre se come escorpiones y que solo hay hora de entrada, pero no de salida, mejor siga leyendo… 

Fuente: Google images

Una escoba, un trapo húmedo y un escritorio polvoriento me dieron la bienvenida en mi primer día de trabajo hace más de un año en una empresa china. “Aquí cada quien se encarga de la limpieza de su espacio, mientras que los conserjes se ocupan de las áreas comunes”, me explicó una compañera. El espacio que me habían asignado evidentemente había estado desocupado durante meses. Las telarañas bajo el monitor de la computadora daban cuenta de ello. Después de habilitar mi escritorio, me presentaron al colega chino que haría las veces de mi niñero. Como llegué a China sin ni siquiera saber decir “ni hao” (“hola”, en mandarín), la empresa me asignó un compañero para que “se hiciera cargo de mis asuntos”. Esto incluía: ayudarme a conseguir un departamento, abrir una cuenta bancaria, llevarme a comprar lo básico para sobrevivir (como tenedor, cuchara y esas cosas), enseñarme a recargar el celular y hasta a cruzar la calle. Sí, puede sonar un poco exagerado, pero China es otro planeta y para un recién llegado -que es como un alienígena por el desconocimiento del idioma-, incluso lo básico puede convertirse en un martirio.

Mi colega se llama Miguel. Sin él, la situación habría sido insoportable. Con un poco de vergüenza abusé de su amabilidad, pero luego me enteré que la compañía tenía la política de que cada empleado extranjero debía recibir este tipo de ayuda para facilitar su adaptación.

Miguel tiene una vida mucho más sedentaria que los otros compañeros. Cada día, a las 10h00 y a las 15h00, los demás se reúnen en el patio para hacer ejercicios. Son solo diez minutos, pero incluyen ejercicios de respiración, estiramiento y un poco de aeróbicos. “La salud es lo más importante”, me explicaban los chinos cuando notaban mi cara de sorpresa al ver que ellos interrumpían sus labores para ir a hacer ejercicios.

Y esto no es cuento chino. Recientemente, el prestigioso Laboratorio de Comportamiento Humano (Human Dynamics Laboratory) del Massachusetts Institute of Technology (MIT), concluyó que “el coffee break puede incrementar el rendimiento laboral un 8%” tras hacer un estudio en call centers de Estados Unidos. “La cafeína por sí misma no aumenta la productividad, sino el hecho de generar una pausa y comunicarse con otros integrantes del equipo”, explicó el director del Laboratorio, Alex Pentland. En China más bien sería un tea break, pero el punto es lo importante que es tomar un respiro.

A las 11h30, mi jefa llama a todos los compañeros del departamento de español para ir a almorzar juntos. Durante media hora aproximadamente, conversamos de temas tan diversos como las novelas chinas de moda, el divorcio, la vida en Latinoamérica y hasta por qué creemos en Dios.
Se trata de un almuerzo tipo bufet en el que jamás me he encontrado con un escorpión ni una rana. Y eso que cada día podemos escoger entre unos 20 platos –todos chinos, por supuesto-.
Luego viene una caminata de una media hora. Unos recorren el patio, otros la manzana, el objetivo es mantenerse en movimiento para facilitar la digestión. 


En todo este proceso dan la 1 de la tarde cuando llega el sagrado momento de la siesta. Recuerdo que desde el día en que llegué me llamó la atención que en la oficina hubiera sillas reclinables como las que se usa en la playa, almohadas, colchas y pantuflas. No importa que sea un día de mucho trabajo, la hora de la siesta es sagrada y quienes no dormimos igual debemos rendirle pleitesía, esto es, hacer silencio, teclear suavemente, poner el celular en modo de vibración, cerrar con delicadeza la puerta, todo para no estorbar el encuentro de los colegas con Morfeo.

Durante una hora, el silencio inunda las oficinas y algunas cortinas se cierran para que la siesta se disfrute bajo la sombra. Este escenario cambia totalmente a las 2 de la tarde cuando suenan los despertadores. Es automático. Todos se levantan como si nada hubiera ocurrido, no hay bostezos, ni quejas, ni suspiros. Inmediatamente se reincorporan a sus tareas y esa, diría yo, es la hora pico del trabajo. Es como si la siesta les inyectara energía para trabajar a presión durante las siguientes tres horas. En ese lapso, y siempre acompañados de su termo lleno de té, trabajan y están muy concentrados. Solo se detienen a las 15h00 cuando nuevamente hacen ejercicios. De ahí, a las 5 en punto, cada quien toma sus cosas y se va. “Anda rápido a casa”, me ha dicho varias veces mi jefa, “es hora de ver a la familia”. Claro que esta última frase no se aplica para mí, sin embargo, lo interpreto como que cada quien tiene una vida personal y eso debe respetarse.

Antes de llegar a China, yo también pensaba que solo en una empresa como Google era posible que haya mesas de billar, gimnasio, cafetería, y salas de relajación a fin de que los empleados se sintieran mejor y esto se viera reflejado en su eficiencia y su sentido de pertenencia con la compañía.

Claro que este relato corresponde a una empresa pública china donde aún se conservan las tradiciones, a diferencia del sector privado donde se han adoptado costumbres occidentales. Aún así, en la nueva China todavía importa el equilibrio del ying y el yang. 

*Este articulo fue publicado por la revista VISTAZO, en la edición de las 500 MAYORES EMPRESAS (Septiembre 2013). 

domingo, 29 de diciembre de 2013

“Uruguay no vende carne, vende confianza”


EL 70 % de la producción de carne uruguaya se exporta. En los primeros siete meses de este año, China se convirtió en su principal mercado por volumen. De ahí que Ruy Fernando Gil, director general del Instituto Nacional de Carnes de Uruguay, viniera a China para promover sus productos que se distinguen por ser saludables.

China Hoy (CH): Recientemente usted y la embajadora de Uruguay, Rosario Portell, tuvieron una reunión con el gobernador de la región autónoma uigur de Xinjiang, Nur Bekri. ¿Cuál era el objetivo y cuáles fueron los resultados?
Ruy Fernando Gil (RFG): La Embajada de Uruguay en China tiene una estrategia fuerte de acercamiento a la región de Xinjiang porque se está convirtiendo en un polo logístico no solo dentro de China, sino también con los países vecinos. Durante la visita pudimos constatar que Xinjiang tiene una fuerte producción de carne ovina, pero ahora tiene el desafío, que también vivimos hace años en Uruguay, que es pasar de una agricultura familiar a una agricultura de mercado que sea tecnificada y eficiente.
Además, se le extendió una invitación al gobernador de Xinjiang y, al parecer, el próximo año estará en Uruguay.

CH: ¿China es ya el principal mercado de exportación de carne de Uruguay?
RFG: Para responder eso debemos separar entre volumen y dinero. Respecto al dinero, durante los últimos años, el mercado tradicional de Uruguay ha sido la Unión Europea.
En cuanto a volumen, los primeros siete meses de este año, China se ha convertido en el principal mercado, desplazando a Rusia, que antes recibía el 30 % de nuestras exportaciones de carne. Hoy China está en el 22 % y Rusia en el 20 %.
El año pasado, China concentró el 8 % de nuestras exportaciones de carne, y la mayoría se vendió en noviembre y diciembre. Hoy ya va por el 22 %.

CH: ¿Ven este resultado como algo temporal o a largo plazo?
RFG: Esa es una buena pregunta que también nos hacemos nosotros. El repunte de la demanda china de carne uruguaya nos sorprendió desde los últimos dos meses de 2012. Sin embargo, ya han pasado nueve meses en los que China se mantiene arriba consecutivamente. Las explicaciones que encontramos es que China es un país que está creciendo, está adquiriendo algunas costumbres occidentales, está aumentando su poder adquisitivo y, conforme ocurre eso, la gente pasa de consumir proteína vegetal a proteína animal, es decir pollo, cerdo, res y cordero. Entonces pensamos que no es coyuntural, sino que China llegó para quedarse.

CH: En Uruguay, usted hizo una disertación sobre “Rol y estrategia de Uruguay ante el contexto del mercado internacional de la carne”. Allí dijo que “el negocio no es solo vender carne sino, sobre todo, saber cuál es nuestro cliente, sus necesidades y preocuparnos porque ese cliente vea algo diferente en la carne uruguaya y pague más por ella”. ¿Cuál es esa ventaja diferencial que debe percibir el cliente?
RFG: Nuestra producción de animales respeta la naturaleza. Nuestra trama de producción la componen familias radicadas en el campo. No producimos dentro de un galpón, como se hace en otros países, sino que por nuestras condiciones naturales, nuestras vacas crecen en el campo comiendo pasto porque es mucho más económico y eficiente para la producción de carne. Eso nos da ciertas características distintivas de otros países. La gente de mayor poder adquisitivo ha empezado a preocuparse por su salud. Entonces, si nosotros sabemos que ese nicho existe, tenemos que comunicarle: la carne uruguaya tiene estos atributos, si a ti te preocupa tu salud, esta es tu opción.

CH: ¿El sistema de trazabilidad de la carne uruguaya podría ser el factor diferenciador de su oferta exportable?
RFG: En Uruguay tenemos 400 años de actividad ganadera y 200 años de país. Primero estuvieron las vacas y luego nosotros. De cada 100 kilos que nosotros producimos, 70 van para el mundo. En vista de la importancia de este negocio para Uruguay, estamos condenados a estar a la vanguardia para estar un paso más allá de nuestros competidores.
En 1973, en Uruguay se instaló un sistema de trazabilidad grupal cuando en el mundo no era común. Esto significa saber el origen de la carne que se consume desde que el animal está vivo. Anualmente, todos los productores tienen la obligación de contar sus animales, clasificarlos en categorías e informárselo al Ministerio de Agricultura.
En 2006 se llegó a la conclusión de que para vender confianza -porque nosotros no vendemos carne, vendemos confianza y seguridad en un pedazo de carne muy sabroso- teníamos que pasar de la trazabilidad grupal a la individual. Esto implica que cada uno de los animales tiene un chip electrónico en la oreja. En 2011 se completó este proceso de identificación de todo nuestro ganado vacuno. Esto nos permite saber por dónde ha pasado el animal desde que nace hasta que llega al frigorífico. Es la máxima garantía de transparencia.

CH: ¿Cómo manejan el tema de las hormonas?
RFG: Desde 1962, por ley, Uruguay decidió no utilizar hormonas en su producción animal. Cuando se firmó ese decreto, uno de los objetivos era apostar por la diferenciación del producto cárnico de Uruguay en el mundo.
Esto hoy nos permite decir que nuestra carne tiene menores impactos en la salud de la gente porque no tiene grasa depositada y no se utilizan hormonas ni promotores de crecimiento en los animales.

Fernando Gil, director general del Instituto Nacional de Carnes de Uruguay. Rafael Valdez

jueves, 26 de diciembre de 2013

¿Cómo es vivir en una ciudad contaminada?

Un día de cielo azul y nubes blancas es motivo suficiente para sonreír al levantarse. Sí, suena romántico, pero en una ciudad gris como Beijing, eso se valora. Soy asmático, alérgico al polvo y de pequeño tuve sinusitis, así que mi nariz es un radar natural que me indica cada mañana cuál es el índice de contaminación. Quienes vivimos acá no podemos creer 100% en el índice oficial que mide la contaminación, ni tampoco en su contraparte, que es el índice de la Embajada de Estados Unidos porque minimizan o exageran el problema.
En lo personal, hago un promedio de ambos y eso modifica mi rutina. La mascarilla de protección se ha convertido en un órgano más de mi cuerpo. Si es un día de altísima contaminación prefiero no salir, pero es una pena porque Beijing es una ciudad con una gran oferta cultural y gente de todos lados, así que quedarse en casa significa perderse todo eso. He sido testigo de cómo la actitud hacia este tema ha ido cambiando. Durante años se habló poco de este asunto en los medios oficiales, pero desde 2012 la situación ha sido tan evidente que hasta la agencia estatal Xinhua ha alertado a los ciudadanos del peligro que significan las partículas PM 2.5 que están en el aire. Estas son las más peligrosas para la salud porque son tan pequeñas que pueden llegar a las paredes de los pulmones. Dichas partículas se producen por la descomposición de metales pesados como el azufre o plomo emitidos por las fábricas.  ¿Qué dicen los chinos al respecto? La mayoría se queja, pero en voz baja. Suelen decir “meibanfa” que significa algo así como “no hay modo”, “no hay otra opción”.
Es una frase que expresa cierta resignación por las circunstancias que no se pueden cambiar.
Pero también hay otros que justifican la polución diciendo que su país vive actualmente una revolución industrial y que este es un periodo necesario para alcanzar el desarrollo. No olvidemos que China, a pesar de ser la segunda economía mundial según su PIB, aún se considera un país en vías de desarrollo.
“Lo mismo vivieron San Francisco y Londres antes de que sus países se convirtieran en potencias”, me han respondido varias veces.
Lo paradójico es que los mismos chinos que contestan eso son quienes “por salud” prefieren el té en lugar de la Coca Cola, caminan después de almuerzo para ayudar a la digestión y no toman medicinas occidentales porque las consideran dañinas. En mi oficina es común que mis compañeros me critiquen por tomar té helado o Coca Cola. Sin embargo, siempre les contesto que más peligroso es respirar en Beijing.

Opinión publicada por diario El Telégrafo:

Este espectáculo es de las mejores cosas que he visto en China!


Video grabado en la ciudad de Xi'an, famosa por los Guerreros de Terracota. El performance se llama "The song of everlasting sorrow" y se basa en la historia de amor del emperador Xuanzong y su concubina preferida Yang Guifei. 


Sobre mi viaje escribí el siguiente artículo: 

Conocer Xi'an de la mano de la amante favorita

HAY mujeres que marcan la historia de un país para bien y para mal. Mujeres que enloquecen con solo mirar a los ojos y son capaces de hacer sentir sus latidos aún cuando dejan un lugar, tal como la estela de un cometa. Mujeres que sobreviven a los años y se alojan en la memoria de países enteros.

Leer más en...

lunes, 23 de diciembre de 2013

Entrevista al presidente venezolano, Nicolás Maduro, editada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

2013-October-28 14:24

“El sueño chino es el sueño de la humanidad”

Por RAFAEL VALDEZ y WU KAI

EL presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, realizó una visita de Estado a China, a la que calificó como la hermana mayor de su país. Maduro firmó una docena de convenios, pero el principal es el proyecto para explotar petróleo en la faja del río Orinoco. China Hoy conversó con él sobre los resultados de esta visita y sus perspectivas.

China Hoy (CH): China y Venezuela establecieron relaciones diplomáticas en 1974, pero a partir del régimen del Presidente Hugo Chávez es cuando los lazos se afianzaron más. ¿Qué significa China en estos días para Venezuela?

Nicolás Maduro (NM): El comandante Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana y Socialista de Venezuela, construyó de manera metódica y paciente una relación profunda y además extendida a todo nivel, donde puso como elemento central la relación humana, de hermandad, de amistad verdadera.

Leer más en:

Fotos de la entrevista: