Las
empresas chinas en Ecuador son los actores claves de los sectores estratégicos.
Están principalmente en el sector petrolero y en la construcción de
hidroeléctricas.
Una década atrás, hablar de empresas
chinas en Ecuador sonaba un poco grandilocuente porque lo que principalmente
había eran “chifas” y negocios de bicicletas y ropa. Hoy, el panorama es
distinto. “China es el principal socio estratégico de Ecuador”, repiten las
autoridades que visitan la tierra de Confucio y “será quien ayude al país a
cambiar de matriz energética”. Sin embargo, la relación actual se centra en el
producto símbolo de esa matriz que Ecuador quiere dejar atrás: el 90% de las
exportaciones ecuatorianas a China se concentra en petróleo.
De ahí que no es de extrañar que en
Quito estén algunas de las pocas filiales que las gigantes petroleras chinas
tienen en Latinoamérica.
China National Petroleum Corporation
(CNPC) y China Petrochemical Corporation (Sinopec) son dos de ellas. Con operaciones de petróleo y gas en 29 países alrededor del mundo, CNPC está en el puesto 6 entre las
500 mayores empresas por volumen de ventas, según la publicación The Fortune
Global 500.
Sinopec, por su lado, es el segundo productor de petróleo
más importante de China, con 16 campos productores. Es el refinador de crudo
más grande de Asia y el tercero más grande del mundo.
De acuerdo a información de CNPC, en agosto de 2003 firmó
con Petroecuador un acuerdo de transferencia de derechos de gestión para el bloque
11 en la provincia de Sucumbíos. En octubre del mismo año, CNPC adquirió y se
hizo cargo de dicho bloque.
En septiembre de 2005, CNPC y Sinopec compraron
conjuntamente los activos de petróleo y gas, así como los derechos de
desarrollo de los cinco bloques que entonces eran propiedad de la compañía EnCana
en Ecuador, y establecieron Andes Petroleum Ecuador Ltd.
Tanto
Andes Petroleum como PetroOriental fueron constituidas con aportes accionarios de las empresas
estatales CNPC, con el 55%; y Sinopec, con el 45%.
Andes Petroleum actualmente opera en el bloque Tarapoa y en la
estación de almacenamiento y transferencia de Lago Agrio, en Sucumbíos. Mientras
que PetroOriental trabaja en los bloques 14 y 17, en Orellana y Pastaza.
Por su
lado, la firma CNPC Chuanqing Drilling Engineering Company Limited es
subsidiaria de CNPC. Otra compañía que está en el país es
Hilong Oil Service & Engineering Ecuador, que llegó en 2009 y ofrece
soporte a sus pares chinos CNPC y Sinopec en cuanto a servicios de perforación
y reparación de pozos.
La presencia de estas empresas da cuenta
de sus intereses en Ecuador. La lógica china es clara: están viviendo una
revolución industrial, necesitan commodities
para desarrollarse y Ecuador los tiene. El ex ministro de Recursos no
Renovables, Wilson Pastor, lo justifica diciendo que Ecuador está tomando la
línea de los países que han tenido petróleo y han logrado desarrollarse, como
Noruega que invierte sus ingresos petroleros para impulsar el surgimiento de industrias
de alto valor agregado. Además añade que la relación con China ayudará al
Ecuador a cambiar su matriz energética en 2016 cuando se inauguren ocho
centrales hidroeléctricas.
La principal es Coca Codo Sinclair que
está a cargo del consorcio Sinohydro. Este proyecto le cuesta USD 2 200
millones al Estado ecuatoriano y fue financiado con un préstamo chino. Sinohydro,
considerada la primera marca de China en la construcción de hidroeléctricas, ha
sido responsable del 65% de las centrales de gran escala en el gigante
asiático. Tiene 91 oficinas en 69 países.
Además de Sinohydro, otras firmas chinas están a cargo de
la construcción de las hidroeléctricas ecuatorianas: International Water &
Electric Corp (CWE) construye la represa Toachi Pilatón; el consorcio Gezhouba
está en el proyecto Sopladora; Harbin Electric International, en Minas San
Francisco; Hidrochina, en Delsitanisagua y China
Tiesiju Civil Engineering Group, en el proyecto
Multipropósito Chone.
No todo es petróleo
Además de los sectores estratégicos, las empresas chinas
también están en los de telecomunicaciones y automóviles. Una de ellas es la
gigante tecnológica Huawei que actualmente tiene el 5% del mercado mundial de smartphones. El año pasado, las
ganancias de la división móvil de Huawei fueron de 7.500 millones de dólares y
se espera que este año alcancen los 9.000 millones. Asimismo, en 2012
distribuyeron 32 millones de teléfonos y ahora esperan alcanzar los
60 millones en todo el mundo.
Huawei llegó a
Latinoamérica en 2002 y este es hoy su mercado de mayor crecimiento. Actualmente
trabaja en 14 países del continente -entre ellos, Argentina, Brasil, Ecuador y
Venezuela- tanto en instalación de redes fijas como de telefonía móvil. En
estos países cuenta con la española Telefónica y sus filiales como principales
socios. Aunque tiene productos de alta gama como el modelo Ascend P2, está
posicionada, incluso en China, como una marca de teléfonos baratos y de
baja gama.
Otros productos que aún deben lidiar con el estigma de
que la calidad china es sinónimo de precios bajos y mala calidad son los
automóviles. La firma Cinascar distribuye en el país las marcas Chery, ZXauto y
Zotye Auto. Alrededor del mundo, las marcas chinas se han visto envueltas en
denuncias de plagio de diseños sobre otras plataformas y medidas
de seguridad deficientes. Aún así, por sus bajos precios frente a la
competencia están logrando entrar con fuerza apuntando a un público que no
busca carros de lujo, sino un auto que le permita movilizarse, a buen precio y
con las funciones básicas. Según los entendidos, los autos chinos hoy están en
una etapa de aprendizaje y quieren alcanzar el nivel tecnológico y de diseño
del mercado mundial. Como en otras tantas industrias, el protagonismo chino es
cuestión de tiempo y la paciencia es una de sus virtudes.
*Este artículo fue publicado en la revista VISTAZO en la edición de las 500 MAYORES EMPRESAS DEL ECUADOR - Septiembre 2013.

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