jueves, 13 de mayo de 2010

Mi primera entrevista en silencio

Tardó en llegar porque estaba peinando esa corona que lo distingue: su afro. Tiene 23 años, deficiencia auditiva, trabaja en la mayor ensambladora del Ecuador (Omnibus BB que fabrica carros General Motors) y en septiembre será padre de su adorada esposa con la que, además del amor, comparte una vida en mute.
Todo esto lo entendí gracias a su intérprete, un hombre de unos 35 años, con dificultad para caminar porque sus piernas tienen distintos tamaños y que aprendió lenguaje de señas para poder comunicarse con sus compañeros sordos que también trabajan en la fábrica. La conexión entre estos dos hombres va más allá del lenguaje que hablan las manos, ellos tienen en común que han sentido lo que significa ser minorías en un país donde –según ellos- “ha habido muchos avances en temas de inclusión, pero aún queda mucho por hacer”.

1 comentario:

  1. No había visto una forma más original de describir un afro, como corona, buenísimo!

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