Con su programa espacial, el gigante asiático quiere ponerle la etiqueta "Made in china" hasta a los satélites. Nigeria y Venezuela ya han lanzado satélites desde China. En ambos casos se ha tratado de satélites fabricados y lanzados por China. Otros países ya han firmado convenios para seguir su ejemplo: Bolivia, Bielorrusia, Indonesia, Laos... Ecuador, por su lado, ha hecho énfasis en que Pegaso fue construido y diseñado por talento nacional. El satélite ha sido descrito como "un cubo de 10 por 10 centímetros y un peso de 1,2 kilógramos", ¿pero puede considerarse ecuatoriano o un hijo producto del idilio entre Ecuador y China?
sábado, 27 de abril de 2013
viernes, 15 de marzo de 2013
Del flechazo al matrimonio
Del
flechazo al matrimonio
Por RAFAEL VALDEZ MERA
Ser
inversionistas y no solo proveedores. Diversificar la producción y apuntar a
nichos. Esos son los retos en ambos lados del Pacífico, según concluyó la VI
Cumbre Empresarial China-Latinoamérica efectuada en Hangzhou, China.
Cuando sales con una chica y al principio solo hay besos,
si quieres estrechar más la relación tienen que hacer cosas juntos, hay que
co-crear. De igual manera, si América Latina quiere acercarse a China se debe
dejar de hablar de “trade” y mejor hablar de “innovación conjunta”, dijo Luis
Arnal, CEO de Insitum. “Tengamos un bebé”, enfatizó el consultor mexicano entre
risas.
Desde el año 2000, el comercio entre América Latina y Asia en general ha
crecido a un ritmo extraordinario del 20,5 % anual, alcanzando una cifra
estimada de US$ 442 billones en 2011, según estimaciones del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID).
Si bien estas cifras
fueron motivo de regocijo durante la VI Cumbre Empresarial China-Latinoamérica
efectuada recientemente en Hangzhou, también fueron motivo de incertidumbre
entre los empresarios de ambos lados por los desafíos que conlleva.
El reconocido periodista, Andrés Oppenheimer fue el
primero en poner sobre la mesa un tema recurrente. “Hay quienes sostienen que
esta relación está comenzando a ser contraproducente para Latinoamérica porque
la región está regresando al pasado cuando dependía solo de materias primas.
Incluso, muchos periódicos de Brasil y México dicen que no quieren volver a una
economía extractivista como la hubo en la época colonial”, planteó Oppenheimer
durante la primera conferencia realizada en la Cumbre a donde asistieron 1300
personas de 25 países.
De inmediato, dos ejecutivos
de empresas chinas con fuerte presencia en Latinoamérica destacaron que no todo
gira en torno a la materia prima. Zhang Chunxiang, vicepresidente senior de Huawei, comentó
que la firma lleva 15 años en Brasil y tiene
4000 empleados, en su mayoría, mano de obra local. Asimismo, Ma Jianrong, director general
de Asuntos de Gobierno de Lenovo, resaltó la enorme fábrica de computadoras que
tienen en México y sus operaciones en Argentina y Brasil. Ambos estuvieron de
acuerdo en que para atraer mayor inversión china y cambiar el enfoque hacia productos
con valor agregado hace falta más que buenas intenciones. “A los Gobiernos les
corresponde definir políticas comerciales de largo plazo, demostrar
consistencia y brindar estabilidad jurídica”, subrayó el ejecutivo de Lenovo.
No nos importa mucho
ser el primero o segundo, dijo Ma, nos importa dónde podemos ser sostenibles. El
ejecutivo se refirió a la excesiva burocracia que hay en los ministerios
latinoamericanos y señaló que eso resta agilidad a las gestiones comerciales.
Además, aconsejó a los Gobiernos: “No todo el mundo habla español, no todo el
mundo habla chino, así que asegúrese de que tiene a la gente correcta para que
hable con la gente correcta”.
También comentó sobre las
barreras culturales. Si bien reconoció que tanto chinos como latinos son muy
hospitalarios, sus actitudes hacia la vida son muy distintas. “La actitud china
es ganar y ganar. Comprar un carro, una casa, luego otro carro y otra casa, darles
buena educación a sus hijos… Entonces necesitan trabajar duro para ganar
dinero. Sin embargo, tú puedes encontrar a alguien en Latinoamérica con poco
dinero en el bolsillo que decide tomarse el día libre y no va a trabajar a la
fábrica. Este puede ser un problema en la industria manufacturera. No estoy
diciendo que los chinos hacen lo correcto y los latinoamericanos, no; sino que
se trata de un asunto de cultura, actitud y estilo de vida. Entonces debemos
ser flexibles, es una cuestión de comprensión”. Tal como en las parejas, la
comunicación es clave.
Por su lado, Wan Jifei, presidente del Consejo Chino para el Fomento del
Comercio Internacional (CCPIT), enfatizó que para que la relación se profundice
hay que tener paciencia. “No debemos recurrir a medidas proteccionistas. La
historia nos ha demostrado que eso no resolverá los problemas del desempleo y el
crecimiento económico mundial”, acotó. Por el contrario, dijo, el libre comercio
y la inversión son el motor del crecimiento. Para convertirse en un imán para
los empresarios chinos, “Latinoamérica debe acelerar los proyectos de
infraestructura y reducir las barreras arancelarias”, señaló el funcionario.
El desafío de la urbanización
Se estima que cada año
unos 20 millones de chinos dejan las zonas rurales y migran a las ciudades, lo
que implica que en el año 2030 las ciudades chinas acogerán a unos 300 millones
de personas. Además se espera que en el año 2020, la inscripción de estudiantes
en las universidades de China aumente en un 65 %, así que para el 2030, unos
200 millones de jóvenes en China tendrán títulos universitarios. Estos
factores, sumados al aumento de los salarios, dan cuenta de que en China hay
una clase media ascendente con otros hábitos de consumo.
“Los chinos ya no se
conforman con comer y vestirse, sino que ahora exigen productos con valor
agregado. Es una oportunidad para América Latina que podría explorar la venta
de productos agrícolas de alto valor como cafés gourmet o vinos, y mejorar su
sector de servicios, especialmente en turismo de lujo, desarrollo de software y
servicios financieros”, sugirió el Presidente del CCPIT.
Con él coincidió Fernando
Ocampo, viceministro de Comercio Exterior de Costa Rica, quien subrayó la
importancia de apuntar a nichos. La competencia, dijo, no debe basarse en
precios bajos, sino en productos diferenciados.
Por otro lado, el
costarricense se refirió a la transformación de la relación. “La pregunta no es
qué vendemos ni que compramos, sino cómo nos relacionamos. Debemos explorar
nuevas formas de relacionarnos con empresas chinas, debemos convencerlos de que
se instalen en nuestra región para abastecer a nuestro mercado. No solo debemos
venir a China, sino llevar a los chinos a Latinoamérica”, acotó.
Luis Alberto Moreno, presidente del BID, añadió que al
establecerse en Latinoamérica, las empresas chinas reducirían sus costos de
transportación y, por su parte, los latinoamericanos ganarían plazas de trabajo
y el aprendizaje de la tecnología asiática.
Mientras tanto el
escenario actual es de comercio poco diversificado. La soya, por ejemplo,
es el producto estrella de Argentina, Uruguay y Brasil. El petróleo lo es de
Ecuador, Colombia y Venezuela. El concentrado de cobre lo es de Perú.
En Hangzhou quedó claro cuáles son las fortalezas y
debilidades. Dejar de hablar de “trade” y empezar a “co-crear” es el desafío
para que esta relación sea ganar-ganar. En la Cumbre, ambos lados dijeron “sí,
quiero”.
viernes, 8 de febrero de 2013
“El único camino es negociar como bloque con China”
“El único camino es negociar como bloque con China”
Por RAFAEL VALDEZ MERA
Aunque algunos académicos consideran que los recursos naturales son una maldición para América Latina, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), considera que son una oportunidad única, pero también un gran desafío. Ella afirma que la clave no solo es añadir valor a las exportaciones, sino buscar la integración regional para negociar con China.
http://www.chinatoday.mx/eco/analys/content/2013-01/29/content_515230.htm
martes, 5 de febrero de 2013
Una nueva cárcel
Pensaba quedarse dos meses en Pekín, pero ya han pasado cinco años. Teresa (sentada a mi izquierda en la foto) es oriunda de Monterrey, México, tiene 24 años, baila tango y actualmente es profesora de inglés en un jardín de infantes para pequeños chinos ricos.
La conocí hace dos semanas. Es compañera de trabajo de Larissa, la inglesa que aparece en la foto, quien está en la misma academia de chino que yo.
“El mes pasado los dos hijos del que era mi vecino en Monterrey aparecieron colgados en un puente. Les habían cortado la cabeza. Así están las cosas en México, ¡terribles!, por eso no regreso”, me contó después de algunas cervezas que tomamos en La Bamba, un restaurant mexicano ubicado en Wudaokou, zona donde están las principales universidades de Pekín y que se caracteriza por ser el hogar de la mayoría de estudiantes extranjeros que llegan a la capital china. Wudaokou es una burbuja extranjera en Pekín.
Esa noche, Teresa tenía razones para celebrar. Me contó que había ganado Peña Nieto en las elecciones presidenciales y que el PRI volvía al poder. “Ellos gobernaron muchos años y negociaban con los narcotraficantes para que nos dejaran en paz, por eso podías vivir más tranquilo. El idiota de Calderón (Presidente saliente de México) les declaró la guerra y ahí tienes, mis vecinos y muchos otros terminaron colgados y sin cabeza”.
Tal es la situación en Monterrey que el padre de Teresa tuvo que vender su auto y comprarse uno viejo porque estaba cansado de que lo persiguieran hombres sospechosos. Su mamá, en cambio, optó por regalarle a Teresa todas sus joyas, “llévatelas, ¿para qué voy a tenerlas, sino las puedo usar?”, le había dicho.
Teresa dice que en Pekín se siente segura. Esta ciudad ha sido su refugio y, a la vez, su cárcel. Le encantaría volver a México, pero no puede. Acá incluso encontró un carcelero. Se trata de su novio que aquella noche la llamó a las 12h00 am y le dijo que era hora de volver a casa. Él, mientras tanto, estaba con sus amigos en un bar. Teresa lo obedeció y se despidió de nosotros.
lunes, 3 de octubre de 2011
Where dreams don’t always come true
Después de 2008, EE.UU. quedó sumergido en una crisis hipotecaria. Las personas que se endeudaron más allá de sus posibilidades por comprar una casa ahora viven la pesadilla de que el Banco está a punto de quitárselas porque no pueden seguir pagando las cuotas y prefieren venderlas a precios muy bajos con tal de no quedarse sin pan ni pedazo. En ese momento de desesperación aceptan ofertas como las del quiteño Ney Torres, de 30 años, quien montó dos empresas en Estados Unidos que se dedican a la compra-venta de viviendas. Ney compra a muy bajo precio y revende esas propiedades. Su negocio también abarca la compra de casas que ya han sido embargadas por los bancos. En ambos casos, Ney las revende a un precio al menos tres veces superior al que la compró. Sus clientes son precisamente aquellas personas que no son aceptadas por los bancos porque su perfil de crédito está manchado. “Los bancos ahora son muy estrictos, en cambio yo soy más flexible para dar la oportunidad de cumplir el sueño de tener una casa”, dice. “¿Y qué te garantiza que esas personas que antes no pudieron pagar sus deudas ahora te las paguen a ti?”, le pregunté. “Está demostrado que las personas hacen hasta lo imposible por no perder su casa, pero, en el peor de los casos, si no pueden pagar, tendrán que devolverla”, dice.
Ney afirma que de esta forma les brinda esperanza a personas para quienes las puertas de los bancos estadounidenses están cerradas.
En 2010, casi tres millones de viviendas en Estados Unidos recibieron notificación de mora en los pagos o de remate. “Alcanzaremos la cima de ejecuciones hipotecarias y probablemente la sima de los precios este año, y es lo que ha de ocurrir para que comience la recuperación del mercado”, dijo Rick Sharga, vicepresidente de RealtyTrac, consultora inmobiliaria, en una entrevista con Bloomberg.
Las ejecuciones hipotecarias siguen hundiendo los precios de las viviendas en EE.UU. mientras la tasa de desempleo se mantiene por encima del 9%.
Esa misma crisis hizo que los esposos Chibana, de origen japonés-ecuatoriano, vendieran todo lo que tenían en Florida y a inicios de 2011 se instalaran en la apacible playa de Olón, Ecuador. Después de más de 20 años de dedicarse al negocio de la Construcción, el golpe que recibieron por la crisis de 2008 dejó una herida que no cicatrizó y los trajo de regreso. En Olón se sienten tranquilos… y hace tiempo que extrañaban esa sensación.
Quien no haya aún el sosiego es el ecuatoriano Alex Peña. Él es taxista de la compañía Mears que ofrece sus unidades en el aeropuerto de Orlando, Florida. Trabaja de lunes a viernes, recorre Disney 16 horas cada día para solventar los gastos de su familia y eso no basta. “Aquí la situación está mal, tienes que esclavizarte en el trabajo para poder vivir”, dice. Todo esto lo ha llevado a decidirse a volver a la Troncal, el lugar donde nació y que dejó hace más de 20 años por ir tras el ‘american dream’. Álex dice que en parte ha logrado ese objetivo. Afirma que su familia tiene un estilo de vida muy superior al que hubiera tenido en La Troncal. De hecho, eso lo detiene a regresar inmediatamente. “Volveré en dos años cuando mi hijo se haya graduado del high school, pero no aguantaré más porque esto no es vida”.
Este taxista ecuatoriano ya despertó de ese sueño que hace dos décadas lo llevó a migrar y ahora solo quiere huir. Los Chibana ya lo hicieron. Torres, en cambio, encontró una oportunidad en medio de la crisis y la está aprovechando aunque reconoce que Estados Unidos ya no es el paraíso y por eso controla su negocio desde Ecuador. Estas tres historias de ecuatorianos revelan que el ‘american dream’ ya no existe y que, para algunos, más bien se ha convertido en una pesadilla.
Ney afirma que de esta forma les brinda esperanza a personas para quienes las puertas de los bancos estadounidenses están cerradas.
En 2010, casi tres millones de viviendas en Estados Unidos recibieron notificación de mora en los pagos o de remate. “Alcanzaremos la cima de ejecuciones hipotecarias y probablemente la sima de los precios este año, y es lo que ha de ocurrir para que comience la recuperación del mercado”, dijo Rick Sharga, vicepresidente de RealtyTrac, consultora inmobiliaria, en una entrevista con Bloomberg.
Las ejecuciones hipotecarias siguen hundiendo los precios de las viviendas en EE.UU. mientras la tasa de desempleo se mantiene por encima del 9%.
Esa misma crisis hizo que los esposos Chibana, de origen japonés-ecuatoriano, vendieran todo lo que tenían en Florida y a inicios de 2011 se instalaran en la apacible playa de Olón, Ecuador. Después de más de 20 años de dedicarse al negocio de la Construcción, el golpe que recibieron por la crisis de 2008 dejó una herida que no cicatrizó y los trajo de regreso. En Olón se sienten tranquilos… y hace tiempo que extrañaban esa sensación.
Quien no haya aún el sosiego es el ecuatoriano Alex Peña. Él es taxista de la compañía Mears que ofrece sus unidades en el aeropuerto de Orlando, Florida. Trabaja de lunes a viernes, recorre Disney 16 horas cada día para solventar los gastos de su familia y eso no basta. “Aquí la situación está mal, tienes que esclavizarte en el trabajo para poder vivir”, dice. Todo esto lo ha llevado a decidirse a volver a la Troncal, el lugar donde nació y que dejó hace más de 20 años por ir tras el ‘american dream’. Álex dice que en parte ha logrado ese objetivo. Afirma que su familia tiene un estilo de vida muy superior al que hubiera tenido en La Troncal. De hecho, eso lo detiene a regresar inmediatamente. “Volveré en dos años cuando mi hijo se haya graduado del high school, pero no aguantaré más porque esto no es vida”.
Este taxista ecuatoriano ya despertó de ese sueño que hace dos décadas lo llevó a migrar y ahora solo quiere huir. Los Chibana ya lo hicieron. Torres, en cambio, encontró una oportunidad en medio de la crisis y la está aprovechando aunque reconoce que Estados Unidos ya no es el paraíso y por eso controla su negocio desde Ecuador. Estas tres historias de ecuatorianos revelan que el ‘american dream’ ya no existe y que, para algunos, más bien se ha convertido en una pesadilla.
martes, 21 de junio de 2011
¿Qué tienen en común una modelo y una emprendedora?

Desnudarse ante una cámara y lanzarse a abrir un negocio implican mucha valentía. En ambos casos aparecerán amigos y familiares que dirán que es mejor no hacerlo, que nadie garantiza el resultado, así que es mejor no tomar el riesgo. La modelo apuesta su credibilidad, su fama y todo esto incide en sus posibilidades de cerrar futuros contratos. La emprendedora, en cambio, apuesta su pequeño capital, las horas de descanso que sacrificará por su iniciativa y la posibilidad de comprar algo que necesite con ese dinero.
Lara Bernasconi es una modelo argentina que llegará a Ecuador en septiembre para el evento Ecuadormoda que promoverá el sector textil ecuatoriano, tal como los que organizan nuestros vecinos, Colombiamoda y Perúmoda.
María José Larrea es una joven emprendedora ecuatoriana que en 2007 creó la marca Bakanes junto a su esposo Azael Torres que es diseñador gráfico. Comenzaron a vender camisetas con mensajes que reflejan la cultura popular ecuatoriana. Al principio utilizaban internet como canal de ventas. En 2008 abrieron su primera isla en el centro comercial San Marino. Al momento tienen dos islas más y para septiembre inaugurarán la cuarta. Todo esto mientras impulsan las ventas on-line porque avizoran que el futuro de los negocios va por esa vía. Están convencidos de que para crecer hay que arriesgarse.
Lara Bernasconi comenzó temprano su carrera de modelo. A los 14 años hizo su primer desfile profesional y en el 2000 le propusieron que posara colgada de un helicóptero. Ella sabía que era muy peligroso, pero también sabía que una foto así podría catapultar su carrera. En una entrevista publicada en 2009 por la revista Gente de Argentina, Bernasconi afirmó que haber tomado ese riesgo fue una excelente decisión porque “todo el mundo habló de esa foto” y la ubicó en el imaginario colectivo como una mujer sin temores. Ese posicionamiento luego le sirvió para participar en campañas publicitarias que buscaban un personaje que transmita esa idea.
Después de posar desnuda y de colgarse de un helicóptero, Lara aprendió a escuchar los consejos de quienes están a su alrededor, pero siempre saber que es ella quien finalmente decide. A la emprendedora María José Larrea le sucedió algo similar. De hecho, ella misma no estaba convencida de abrir la primera isla de camisetas Bakanes. “Tenía miedo, pensaba que nos podía ir mal”. Su esposo insistió y finalmente la convenció. Ahora ella se alegra de haberlo escuchado. En sus islas ya no solo venden camisetas, sino también gorras, cuadernos, billeteras y bolsos.
La diversificación de sus productos es otra muestra de su crecimiento. “La idea nace de un hobby (diseñar), luego con un poco de empeño empezamos a vender a nuestros amigos y después surgió la idea de las tiendas para masificar. Una cosa nos llevó a la otra, pero para crecer lo principal es no quedarse quieto y ponerse nuevos retos. El lanzarse a un negocio depende de intuición y de la pasión que pongas en las ideas, el resto empieza a llegar como resultado del trabajo”, dice Larrea.
Pasión e intuición son los mismos ingredientes que la modelo argentina utilizó a los 29 años cuando debutó como empresaria al presentar su línea de zapatos y carteras. Cuando se le pregunta por qué eligió el rubro de los zapatos, ella contesta: “Porque para mí los zapatos definen la personalidad. Es el accesorio más importante. Podés estar vestida bárbara, pero si tenés un mal calzado, sos un desastre. A un jean roto y una remera común y corriente le agregás un zapato de primera, con estilo, y estás perfecta. Además, porque todo en la vida hay que empezarlo de abajo”.
En eso, Larrea y Bernasconi se parecen. Ambas saben que para surgir hay que empezar desde abajo.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Cristina, Rafael y los ladrones
Solo pensar en los enormes témpanos de hielo de la Patagonia argentina derritiéndose frente a mis ojos me hacía erizar la piel. Toda la incomodidad que representa hacer escalas en los distintos aeropuertos sudamericanos valía la pena con tal de estar frente al Perito Moreno, ese imponente glaciar al que solo había conocido a través de mis libros de geografía. Cuando llegué al aeropuerto internacional de Buenos Aires me explicaron que debía tomar un taxi para ir hasta el otro aeropuerto llamado Aeroparque. “El viajecito tomará una media hora y no te cobrarán más de 50 dólares, viste”, me dijo la chica que atendía en el counter de la aerolínea LAN. Muy confiado y alegre me paré justo afuera de la puerta del terminal aéreo y tomé un taxi. El conductor era un tipo alto, muy joven, de tez blanca, cabello negro, grandes cejas y muy amable. Tanto que en momentos se convirtió en mi guía turístico. “Ese es el estadio del mejor equipo de Argentina y del mundo”, dijo cuando pasamos frente al complejo de River Plate. Al llegar al aeroparque, le pregunté cuánto le debía y contestó que 700 pesos argentinos, es decir unos US$ 180. “¿Me trajiste en jet o limusina como para que cueste tanto?”, le pregunté indignado. “La Argentina está cara, además tú te vas a la casa de Cristina”, contestó el taxista refiriéndose a las numerosas propiedades que tiene la Presidenta de la República en Calafate, una pequeña población que se ha convertido en un costoso atractivo turístico de la Patagonia gaucha. Tan costoso que, por ejemplo, hospedarse una noche en la habitación más sencilla del hotel Los Sauces que pertenece a Kirchner cuesta US$ 780. Discutimos cerca de 10 minutos. Insultos iban y venían. El tipo no dejaba de secarse el sudor de la cara que ya se le había enrojecido por el coraje. Comenzó a gritarme y luego sacó una navaja y la apuntó contra mi garganta. “Si no me das los 180, te quito todo lo que llevás”, amenazó. Yo no podía creer lo que estaba pasando. En Ecuador se han vuelto cotidianas las noticias de turistas que son asaltados al salir del aeropuerto, pero jamás hubiera pensado que yo viviría lo mismo en una de las ciudades más desarrolladas de Sudamérica. Le entregué el dinero, me empujó para que saliera pronto del carro y botó mi maleta a la vereda. Tembloroso entré al aeropuerto y me topé con un kiosco donde estaba El Clarín, uno de los principales diarios argentino. “La desocupación golpea fuerte a los jóvenes del conurbano”, se leía en el titular. Luego decía “el 15 por ciento de los varones de menos de 29 años del Gran Buenos Aires no tiene trabajo. Entre las mujeres, la tasa llega al 21,2%. Y no se reduce, pese al crecimiento económico”. Ahí puede estar un factor de la delincuencia, me dije.
En ese momento pensé en lo similar que es la situación en Ecuador. Según el informe “Rendición de Cuentas 2010” de la Presidencia de la República, entre los años 2003 y 2009, los homicidios crecieron un 62%; los robos a personas, un 50% y los robos de vehículos, un 232%. Además, el desempleo está casi igual. Entre 2009 y 2010 la situación mejoró muy poco pasando del 7.9% al 6.1% a pesar de que el país debería vivir una bonanza por los precios históricos del petróleo que es el principal producto de exportación.
Al llegar a Calafate encontré otra similitud entre ambos países. Mientras curioseaba en una tienda de artesanías, escuché que el dueño conversaba con unos clientes sobre por qué Cristina Fernández de Kirchner es la más opcionada para ganar las elecciones presidenciales este año. “Lo que pasa, ché, es que ella está regalando la plata, le ha dado jubilación a las amas de casa, tiene subsidiados los servicios básicos y con eso tiene a la gente en el bolsillo”, dijo. Una política similar aplica Rafael Correa en Ecuador al entregar el bono de la pobreza, subsidiar las tarifas eléctricas y tener una Constitución hecha a su medida (que, por cierto, ahora pretende reformar). En fin, ¡qué parecida es Latinoamérica! Para bien y para mal.
En ese momento pensé en lo similar que es la situación en Ecuador. Según el informe “Rendición de Cuentas 2010” de la Presidencia de la República, entre los años 2003 y 2009, los homicidios crecieron un 62%; los robos a personas, un 50% y los robos de vehículos, un 232%. Además, el desempleo está casi igual. Entre 2009 y 2010 la situación mejoró muy poco pasando del 7.9% al 6.1% a pesar de que el país debería vivir una bonanza por los precios históricos del petróleo que es el principal producto de exportación.
Al llegar a Calafate encontré otra similitud entre ambos países. Mientras curioseaba en una tienda de artesanías, escuché que el dueño conversaba con unos clientes sobre por qué Cristina Fernández de Kirchner es la más opcionada para ganar las elecciones presidenciales este año. “Lo que pasa, ché, es que ella está regalando la plata, le ha dado jubilación a las amas de casa, tiene subsidiados los servicios básicos y con eso tiene a la gente en el bolsillo”, dijo. Una política similar aplica Rafael Correa en Ecuador al entregar el bono de la pobreza, subsidiar las tarifas eléctricas y tener una Constitución hecha a su medida (que, por cierto, ahora pretende reformar). En fin, ¡qué parecida es Latinoamérica! Para bien y para mal.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
