viernes, 27 de febrero de 2015

Correa conquista la muralla

El presidente Rafael Correa aseguró en China los fondos que necesitaba para sortear las dificultades del 2015. Ante la caída del precio del petróleo, el mandatario corrió a los brazos del gigante asiático que observa en él a un aliado clave, ahora que es Presidente pro témpore de la Celac. 


You lai you wang. Este popular proverbio chino explica por qué el presidente Rafael Correa se ganó la simpatía de los asiáticos en su reciente visita de Estado. Esa frase que podría traducirse como “cuando se da, se recibe” es una base de las relaciones duraderas en China. 
En una sociedad tradicional y protocolaria como la china, hay ciertos códigos culturales que facilitan el acercamiento a una cultura que, por su pasado, está acostumbrada a desconfiar de los extranjeros.
En su segunda visita de Estado al gigante asiático  –la primera fue en noviembre de 2007-, Correa demostró conocer esos códigos. Y claro, se rodeó de experimentados funcionarios como Leonardo Arízaga, ex embajador de Ecuador en China y actual vicecanciller, quien conoce bien cómo tratar a los chinos.
Nueve convenios por más de 7000 millones de dólares resumen lo obtenido por el Presidente Correa en China. “Con eso, en principio, estamos lo suficientemente fondeados para afrontar este año difícil”, dijo.
Año en el que Ecuador debe sortear la caída del precio petróleo, la crisis económica en Rusia que es el principal mercado de las rosas y la depreciación de las monedas de Colombia y Perú que resta competitividad a las exportaciones ecuatorianas. A esto se suman los grandes desembolsos de dinero que deben realizarse para financiar obras estratégicas como los proyectos multipropósito que el Gobierno espera inaugurar en 2015, con los cuales se multiplicará por seis el área irrigada del país.
“La estrategia para el 2015 será tratar de mantener el nivel de inversión social financiada con créditos externos y mantener el flujo de dólares en la economía. Vamos a dar prioridad al gasto público que dinamiza la economía”, dijo Correa.
Una frase recurrente en cada una de sus intervenciones en el país de Confucio fue: “nuestro problema no es fiscal, es un problema externo. Los problemas fiscales podemos resolverlos decretando ajustes del gasto público o eliminando subsidios, pero yo no puedo decretar el precio internacional del petróleo”.
La elocuencia que demostró en cada intervención que realizó en China, su frontalidad, ironía y carisma encantaron a los chinos, país acostumbrado a líderes acartonados.

Se robó el show

El 8 de enero pasado se realizó en Beijing la inauguración del Primer Foro Ministerial China-Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). Solo tres presidentes de Latinoamérica asistieron: Luis Guillermo Solís, de Costa Rica, en calidad de Presidente pro témpore de Celac; Nicolás Maduro, de Venezuela; y Rafael Correa, de Ecuador,  quien a fines de enero asumirá la Presidencia de dicho ente.
Previo a este foro, uno de los temas que estuvo en boga entre las delegaciones diplomáticas latinoamericanas fue la destitución del ministro asistente de Relaciones Exteriores de China, Zhang Kunsheng, como parte de la campaña anticorrupción emprendida por el presidente Xi.
Al diplomático se le imputa por “sospechas de violación disciplinaria”, eufemismo con el que las autoridades chinas suelen referirse a actos de corrupción. Zhang era el principal responsable de Latinoamérica y el Caribe en la Cancillería china, por lo que era habitual su presencia en actos diplomáticos de la comunidad latinoamericana en la capital china o en reuniones con jefes de Estado.
El comunicado de dicho Ministerio chino que anunció la destitución de Zhang no reveló detalles sobre los delitos que se sospecha que cometió y, desde entonces, el tema se maneja con el usual hermetismo de las autoridades chinas.
En el foro China-Celac no se mencionó el asunto. Como era de esperarse, discursos cargados de buenos augurios se escucharon en el encuentro. El presidente costarricense, por ejemplo, aplaudió el “paso histórico” que los países latinoamericanos estaban dando en la búsqueda de la integración regional. Sin embargo, el discurso que más resonancia tuvo en los medios chinos y en weibo (el twitter chino) fue el de Correa.
Cuatro objetivos principales planteó Correa: reforzar el multilateralismo, plantear una profunda transformación y democratización del sistema de Naciones Unidas, impulsar compromisos verdaderos para mitigar la crisis climática que enfrenta la humanidad, y asegurar una paz duradera en todo el planeta.
Correa adelantó que cuando asuma la Presidencia de la Celac, se enfocará en la creación de centros de arbitraje regionales, sin  influencia estadounidense. Además buscará alternativas para que las transacciones entre los países se realicen en moneda propia y no con dólares “porque el sistema de pagos mundial que tenemos actualmente es una forma de dominación”.
Cada vez que Correa decía “xie xie” (‘gracias’ en mandarín), juntaba sus manos con los dedos estirados. Ese gesto que en el mundo occidental católico se utiliza al momento de hacer una súplica a Dios, en China tiene otra connotación. Significa “gracias” y es mejor si se inclina la cabeza al mismo tiempo. Es un gesto de agradecimiento sincero y de humildad muy bien visto por los chinos.
Estos pequeños detalles que tuvo en cuenta Correa no los tuvo ningún otro de los mandatarios latinoamericanos que participaron en el foro. Los demás solo se aprendieron de memoria la palabra “xie xie”.
Esa misma noche, en el noticiario estrella de la CCTV (Televisión Central de China) se presentaron dos noticias sobre Ecuador, algo inédito. En las notas sobre el Foro China – Celac, los presidentes de Venezuela y Costa Rica fueron mencionados, pero los medios chinos dieron trato diferencial a Correa. “He sido su fan desde hace muchos años”, confesó Luan Xiang, reportera de la agencia oficial Xinhua. “Correa es uno de los líderes más carismáticos y preclaros del actual panorama latinoamericano. Como economista, sobresale en sus agudos análisis y en la formulación de osadas soluciones para los problemas del continente. Como político, destaca su audacia y lucha por un nuevo orden social con todos y para el bien de todos”, publicó El Diario el Pueblo, periódico del Partido Comunista de China. Y ni hablar de las menciones que se hicieron en weibo, wechat (whatsapp chino) y renren (facebook chino) sobre “Lafeier Keleya”, pronunciación de su nombre en mandarín.

Pero el encantamiento no solo llegó a los chinos. “Ya quisiera que nuestro país tuviera un Presidente como el vuestro”, dijo José Álvarez, corresponsal de la agencia española Efe en Shanghai.
Correa expresó un sinnúmero de veces su admiración por Mao Zedong al que calificó como “uno de los más grandes hombres de la humanidad” y aprovechó esta visita para colocar en su mausoleo una ofrenda floral. En cada una de sus actividades, Correa no escatimó en dar abrazos y besos a cada ciudadano chino que le pidió una foto. “Me dio un abrazo muy fuerte, muy cariñoso, estoy muy sorprendida”, dijo Luo Yao, traductora china que estuvo en la rueda de negocios entre empresarios chinos y ecuatorianos que organizaron las oficinas comercial de Proecuador.
La principal novedad para los empresarios que acompañaron al Presidente fue el anuncio de las conversaciones entre China y Ecuador sobre un acuerdo arancelario de contingencia que permita que algunos productos ecuatorianos  como el banano, atún, flores, camarón, café y cacao logren un cupo para entrar al mercado chino sin pagar arancel. 

De par en par

En la Universidad Tsinghua, una de las más prestigiosas de China, Rafael Correa ofreció la conferencia “La nueva economía ecuatoriana: un ejemplo de por qué el neoliberalismo es la vía equivocada”. Allí habló sobre la supresión mutua de visado y los asistentes chinos lo aplaudieron. “Para nosotros siempre ha sido difícil conseguir visa porque estamos acostumbrados a que nos cierren las puertas”, dijo Liu Ling, estudiante de Ingeniería Industrial. “Cuando un chino viaja a Venezuela recibe un trato distinto en el aeropuerto, nos piden que hagamos otra fila, nos revisan las maletas y los documentos. Eso no se lo hacen a nadie más. Lo mismo pasa en Brasil y Argentina. Estoy muy contenta de saber que se terminó el dolor de cabeza de la visa con Ecuador”, dijo Yuan Aiping, profesora.
Fomentar la llegada de turistas chinos es el objetivo de dicha medida. “120 millones de chinos salen a hacer turismo anualmente. Con el 1 por ciento de eso estaríamos contentos”, afirmó el Presidente.  Aunque esta medida fue tomada como una novedad en el país de Mao, no es la primera vez que Ecuador elimina la exigencia de visa para los chinos. En junio de  2008, Correa decretó lo mismo, pero la medida se derogó meses después porque Ecuador estaba siendo utilizado como escala para el tráfico ilegal de personas hacia Estados Unidos y los países vecinos, lo que provocó reclamos.
Ser el primer país latinoamericano que exime de la exigencia de visa a los chinos es un gesto difícil de corresponder. Y por su principio de “you lai you wang”, los chinos tenían que ser recíprocos. Y lo fueron: el Eximbank otorgó un crédito concesional por 5.296 millones de dólares que será destinado a proyectos sociales, de movilidad, riego e infraestructura. Además, la misma entidad comprometió 250 millones para las cocinas de inducción. Por su lado, el Banco de Desarrollo de China concedió otros 1.500 millones para financiar el Plan Anual de Inversiones de este año. Además, el Banco de China otorgó dos créditos, uno por 400 millones para las Escuelas del Milenio, y otro por 80 millones para proyectos de infraestructura.
Para el investigador de la Academia China de Ciencias Sociales, Xu Shicheng, la clave del impacto que tuvo Correa en los chinos fue su estilo, su carisma. “Rafael Correa no sólo es un hombre teórico, sino también es un hombre de acción”. El profesor Xu subraya que, bajo la dirección de Correa, el pueblo del Ecuador ha superado el nefasto ciclo neoliberal y, de la misma forma, otros países de Latinoamérica también están surgiendo para ser dueños de su propio destino. Este académico chino, autor de la biografía en mandarín de Hugo Chávez, halla una similitud en el carisma de ambos y considera que ahí está la explicación de por qué Correa ‘se robó el show’ en una semana en la que la capital china recibió a los cancilleres de toda Latinoamérica y el Caribe.

Su libro

 “E gua duo er: xiang  jiao gong he guo de mi shi” que literalmente significa “Ecuador: la perdición de la República de la banana” es el título de la versión en mandarín del libro de Correa. En la Academia China de Ciencias Sociales se realizó el lanzamiento del libro ante la élite de la investigación social del gigante asiático. La obra fue traducida por  Yin Chengdong, prestigioso traductor chino de obras de  Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar.
“El objetivo de presentar esta obra es dar a conocer en China una realidad que vivió Ecuador, pero que también la vivieron Argentina, Bolivia y otros, entonces es una historia sobre Latinoamérica.  La urgencia de este libro surgió cuando llegué al Ministerio de Economía porque comencé a ser víctima del orden mundial. Lo que he vivido convierte a este libro en un testimonio de que todo está en función del capital”, dijo Correa.

Ya en la ronda de preguntas, una investigadora china le preguntó: “si la dolarización es tan mala, ¿por qué no salir de ella?”. “Porque el costo de salir de ella sería muy alto.  La única salida que veo a mediano plazo es la creación de una moneda regional o sudamericana”, respondió Correa. 

*Publicado en la revista Vistazo.