El
presidente Rafael Correa aseguró en China los fondos que necesitaba para
sortear las dificultades del 2015. Ante la caída del precio del petróleo, el
mandatario corrió a los brazos del gigante asiático que observa en él a un aliado
clave, ahora que es Presidente pro témpore de la Celac.
You
lai you wang.
Este popular proverbio chino explica por qué el presidente Rafael Correa se
ganó la simpatía de los asiáticos en su reciente visita de Estado. Esa frase
que podría traducirse como “cuando se da, se recibe” es una base de las
relaciones duraderas en China.
En una sociedad tradicional y
protocolaria como la china, hay ciertos códigos culturales que facilitan el
acercamiento a una cultura que, por su pasado, está acostumbrada a desconfiar
de los extranjeros.
En su segunda visita de Estado al
gigante asiático –la primera fue en
noviembre de 2007-, Correa demostró conocer esos códigos. Y claro, se rodeó de
experimentados funcionarios como Leonardo Arízaga, ex embajador de Ecuador en
China y actual vicecanciller, quien conoce bien cómo tratar a los chinos.
Nueve convenios por más de 7000
millones de dólares resumen lo obtenido por el Presidente Correa en China. “Con
eso, en principio, estamos lo suficientemente fondeados para afrontar este año
difícil”, dijo.
Año en el que Ecuador debe
sortear la caída del precio petróleo, la crisis económica en Rusia que es el
principal mercado de las rosas y la depreciación de las monedas de Colombia y
Perú que resta competitividad a las exportaciones ecuatorianas. A esto se suman
los grandes desembolsos de dinero que deben realizarse para financiar obras
estratégicas como los proyectos multipropósito que el Gobierno espera inaugurar
en 2015, con los cuales se multiplicará por seis el área irrigada del país.
“La estrategia para el 2015 será
tratar de mantener el nivel de inversión social financiada con créditos
externos y mantener el flujo de dólares en la economía. Vamos a dar prioridad
al gasto público que dinamiza la economía”, dijo Correa.
Una frase recurrente en cada una
de sus intervenciones en el país de Confucio fue: “nuestro problema no es
fiscal, es un problema externo. Los problemas fiscales podemos resolverlos
decretando ajustes del gasto público o eliminando subsidios, pero yo no puedo
decretar el precio internacional del petróleo”.
La elocuencia que demostró en
cada intervención que realizó en China, su frontalidad, ironía y carisma
encantaron a los chinos, país acostumbrado a líderes acartonados.
Se
robó el show
El 8 de enero pasado se realizó
en Beijing la inauguración del Primer Foro Ministerial China-Celac
(Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). Solo tres presidentes
de Latinoamérica asistieron: Luis Guillermo Solís, de Costa Rica, en calidad de
Presidente pro témpore de Celac; Nicolás Maduro, de Venezuela; y Rafael Correa,
de Ecuador, quien a fines de enero
asumirá la Presidencia de dicho ente.
Previo a este foro, uno de los temas que estuvo
en boga entre las delegaciones diplomáticas latinoamericanas fue la destitución
del ministro asistente de Relaciones Exteriores de China, Zhang Kunsheng, como
parte de la campaña anticorrupción emprendida por el presidente Xi.
Al diplomático se le imputa por “sospechas de
violación disciplinaria”, eufemismo con el que las autoridades chinas suelen
referirse a actos de corrupción. Zhang era el principal responsable de
Latinoamérica y el Caribe en la Cancillería china, por lo que era habitual su
presencia en actos diplomáticos de la comunidad latinoamericana en la capital
china o en reuniones con jefes de Estado.
El comunicado de dicho Ministerio chino que
anunció la destitución de Zhang no reveló detalles sobre los delitos que se
sospecha que cometió y, desde entonces, el tema se maneja con el usual
hermetismo de las autoridades chinas.
En el foro China-Celac no se
mencionó el asunto. Como era de esperarse, discursos cargados de buenos
augurios se escucharon en el encuentro. El presidente costarricense, por
ejemplo, aplaudió el “paso histórico” que los países latinoamericanos estaban
dando en la búsqueda de la integración regional. Sin embargo, el discurso que
más resonancia tuvo en los medios chinos y en weibo (el twitter chino) fue el de Correa.
Cuatro objetivos principales
planteó Correa: reforzar el multilateralismo, plantear una profunda
transformación y democratización del sistema de Naciones Unidas, impulsar
compromisos verdaderos para mitigar la crisis climática que enfrenta la humanidad,
y asegurar una paz duradera en todo el planeta.
Correa adelantó que cuando asuma
la Presidencia de la Celac, se enfocará en la creación de centros de arbitraje
regionales, sin influencia
estadounidense. Además buscará alternativas para que las transacciones entre
los países se realicen en moneda propia y no con dólares “porque el sistema de
pagos mundial que tenemos actualmente es una forma de dominación”.
Cada vez que Correa decía “xie
xie” (‘gracias’ en mandarín), juntaba sus manos con los dedos estirados. Ese
gesto que en el mundo occidental católico se utiliza al momento de hacer una
súplica a Dios, en China tiene otra connotación. Significa “gracias” y es mejor
si se inclina la cabeza al mismo tiempo. Es un gesto de agradecimiento sincero
y de humildad muy bien visto por los chinos.
Estos pequeños detalles que tuvo
en cuenta Correa no los tuvo ningún otro de los mandatarios latinoamericanos
que participaron en el foro. Los demás solo se aprendieron de memoria la
palabra “xie xie”.
Esa misma noche, en el noticiario
estrella de la CCTV (Televisión Central de China) se presentaron dos noticias
sobre Ecuador, algo inédito. En las notas sobre el Foro China – Celac, los
presidentes de Venezuela y Costa Rica fueron mencionados, pero los medios chinos
dieron trato diferencial a Correa. “He sido su fan desde hace muchos años”,
confesó Luan Xiang, reportera de la agencia oficial Xinhua. “Correa es uno de
los líderes más carismáticos y preclaros del actual panorama latinoamericano.
Como economista, sobresale en sus agudos análisis y en la formulación de osadas
soluciones para los problemas del continente. Como político, destaca su audacia
y lucha por un nuevo orden social con todos y para el bien de todos”, publicó
El Diario el Pueblo, periódico del Partido Comunista de China. Y ni hablar de
las menciones que se hicieron en weibo, wechat (whatsapp chino) y renren
(facebook chino) sobre “Lafeier Keleya”, pronunciación de su nombre en
mandarín.
Pero el encantamiento no solo
llegó a los chinos. “Ya quisiera que nuestro país tuviera un Presidente como el
vuestro”, dijo José Álvarez, corresponsal de la agencia española Efe en
Shanghai.
Correa expresó un sinnúmero de
veces su admiración por Mao Zedong al que calificó como “uno de los más grandes
hombres de la humanidad” y aprovechó esta visita para colocar en su mausoleo
una ofrenda floral. En cada una de sus actividades, Correa no escatimó en dar abrazos
y besos a cada ciudadano chino que le pidió una foto. “Me dio un abrazo muy
fuerte, muy cariñoso, estoy muy sorprendida”, dijo Luo Yao, traductora china
que estuvo en la rueda de negocios entre empresarios chinos y ecuatorianos que
organizaron las oficinas comercial de Proecuador.
La principal novedad para los
empresarios que acompañaron al Presidente fue el anuncio de las conversaciones
entre China y Ecuador sobre un acuerdo arancelario de contingencia que permita
que algunos productos ecuatorianos como
el banano, atún, flores, camarón, café y cacao logren un cupo para entrar al
mercado chino sin pagar arancel.
De
par en par
En la Universidad Tsinghua, una
de las más prestigiosas de China, Rafael Correa ofreció la conferencia “La
nueva economía ecuatoriana: un ejemplo de por qué el neoliberalismo es la vía
equivocada”. Allí habló sobre la supresión mutua de visado y los asistentes
chinos lo aplaudieron. “Para nosotros siempre ha sido difícil conseguir visa
porque estamos acostumbrados a que nos cierren las puertas”, dijo Liu Ling,
estudiante de Ingeniería Industrial. “Cuando un chino viaja a Venezuela recibe un
trato distinto en el aeropuerto, nos piden que hagamos otra fila, nos revisan
las maletas y los documentos. Eso no se lo hacen a nadie más. Lo mismo pasa en
Brasil y Argentina. Estoy muy contenta de saber que se terminó el dolor de
cabeza de la visa con Ecuador”, dijo Yuan Aiping, profesora.
Fomentar la llegada de turistas
chinos es el objetivo de dicha medida. “120 millones de chinos salen a hacer
turismo anualmente. Con el 1 por ciento de eso estaríamos contentos”, afirmó el
Presidente. Aunque esta medida fue
tomada como una novedad en el país de Mao, no es la primera vez que Ecuador
elimina la exigencia de visa para los chinos. En junio de 2008, Correa decretó lo mismo, pero la medida
se derogó meses después porque Ecuador estaba siendo utilizado como escala para
el tráfico ilegal de personas hacia Estados Unidos y los países vecinos, lo que
provocó reclamos.
Ser el primer país
latinoamericano que exime de la exigencia de visa a los chinos es un gesto
difícil de corresponder. Y por su principio de “you lai you wang”, los chinos
tenían que ser recíprocos. Y lo fueron: el Eximbank otorgó un crédito
concesional por 5.296 millones de dólares que será destinado a proyectos
sociales, de movilidad, riego e infraestructura. Además, la misma entidad
comprometió 250 millones para las cocinas de inducción. Por su lado, el Banco
de Desarrollo de China concedió otros 1.500 millones para financiar el Plan
Anual de Inversiones de este año. Además, el Banco de China otorgó dos
créditos, uno por 400 millones para las Escuelas del Milenio, y otro por 80
millones para proyectos de infraestructura.
Para el investigador de la
Academia China de Ciencias Sociales, Xu Shicheng, la clave del impacto que tuvo
Correa en los chinos fue su estilo, su carisma. “Rafael Correa no sólo es un
hombre teórico, sino también es un hombre de acción”. El profesor Xu subraya
que, bajo la dirección de Correa, el pueblo del Ecuador ha superado el nefasto
ciclo neoliberal y, de la misma forma, otros países de Latinoamérica también
están surgiendo para ser dueños de su propio destino. Este académico chino,
autor de la biografía en mandarín de Hugo Chávez, halla una
similitud en el carisma de ambos y considera que ahí está la explicación de por
qué Correa ‘se robó el show’ en una semana en la que la capital china recibió a
los cancilleres de toda Latinoamérica y el Caribe.
Su
libro
“E gua duo er: xiang jiao gong he guo de mi shi” que literalmente
significa “Ecuador: la perdición de la República de la banana” es el título de
la versión en mandarín del libro de Correa. En la Academia China de Ciencias
Sociales se realizó el lanzamiento del libro ante la élite de la investigación
social del gigante asiático. La obra fue traducida por Yin Chengdong, prestigioso traductor chino de
obras de Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar.
“El objetivo de presentar esta
obra es dar a conocer en China una realidad que vivió Ecuador, pero que también
la vivieron Argentina, Bolivia y otros, entonces es una historia sobre
Latinoamérica. La urgencia de este libro
surgió cuando llegué al Ministerio de Economía porque comencé a ser víctima del
orden mundial. Lo que he vivido convierte a este libro en un testimonio de que
todo está en función del capital”, dijo Correa.
Ya en la ronda de preguntas, una
investigadora china le preguntó: “si la dolarización es tan mala, ¿por qué no
salir de ella?”. “Porque el costo de salir de ella sería muy alto. La única salida que veo a mediano plazo es la
creación de una moneda regional o sudamericana”, respondió Correa.
*Publicado en la revista Vistazo.


