El ex presidente de Colombia, Andrés Pastrana, participó
en el foro “Yendo a Latinoamérica”, realizado en Guangzhou. En el
diálogo que tuvo con China Hoy, él
enfatizó que China debe mirar a los países latinoamericanos como socios.
China
Hoy (CH): Tanto su padre como usted tuvieron en común el haber promovido el
acercamiento con China cuando fueron presidentes de Colombia. ¿Cómo ha sido la
relación de los Pastrana con China?
Andrés
Pastrana (AP): En 1974,
mi padre, cuando era presidente de Colombia, vino a
China, y resulta que la persona que se encargó de llevarlo a conocer el país
fue Deng Xiaoping quien entonces trabajaba en el Ministerio de Relaciones
Exteriores. Desde ese momento, mi padre estableció una buena relación con el
líder, tanto que mi partido, que es el Partido Conservador de Colombia, es hermano
del Partido Comunista de China, pero mucha gente no sabe esto. Entonces la
relación entre Colombia y China la conozco de cerca. De hecho, mi padre fue uno
de los primeros que en Colombia hizo ver la importancia de abrir relaciones con
China hace más de 30 años. Posteriormente, ya como presidente, yo quise todavía
acercarnos más y tuve el honor de venir en 1999 en una visita de Estado con el
presidente Jiang Zeming y otras autoridades. Yo creo que esto ha continuado, lo
hizo el Gobierno del presidente Álvaro Uribe, y lo ha hecho el Gobierno del
presidente Juan Manuel Santos. Asimismo, el actual presidente de China, Xi
Jinping, estuvo en Colombia en 2009 cuando era vicepresidente. Además estuvo en
México, Costa Rica, Trinidad y Tobago, es decir, ha visitado países
estratégicos para China. Por otro lado, cada vez vemos más diplomáticos chinos
visitando la región lo que significa que somos importantes.
CH: ¿Cuántas
veces ha estado en China?
AP: Por lo menos seis veces.
CH: ¿Hay
algo que le siga sorprendiendo?
AP: China siempre va a sorprender porque cada vez uno conoce algo nuevo. Ahora
tuve la oportunidad de ir a la zona de Yunnan que es la zona cafetera, la zona
del té, y fue muy interesante porque, en buena parte, se asemeja a nuestro
país. El paisaje es casi igual. Uno se sentía como en Colombia y además fue muy
interesante compartir con los agricultores. Hace algunos años, tuve la oportunidad
de estar en el Tíbet, en Xi’an, y en muchos sitios de China, pero cada vez que
uno viene encuentra cosas nuevas.
Yo vine acá, por primera vez, en 1982, acompañé a mi
padre a una reunión de ex presidentes en Shanghai. Ha sido interesante ver cómo
se ha ido transformando este país.
Recuerdo que cuando vine, por primera vez, a Beijing, la
avenida que había entre el aeropuerto y la ciudad era doble vía, no existía lo
que vemos hoy en día.
CH: Así
como se desarrolla, China tiene retos que comparte con los países
latinoamericanos, por ejemplo, la trampa de los ingresos medios. ¿Qué
experiencias podrían compartir China y Latinoamérica para evitar caer en esa
trampa?
AP: Sí, hay muchas experiencias que podemos compartir. En el caso colombiano,
lo que vemos ahora es un gran crecimiento de la clase media y seguimos en la
búsqueda de la mejor manera para lograr la redistribución de la riqueza. Un
claro ejemplo de esto es el caso del café en Colombia. 500 mil familias viven
de eso y si usted visita esa zona, se puede dar cuenta de que es una zona de
paz porque buena parte de las ganancias del café se invirtieron en escuelas,
hospitales e infraestructura y eso ha permitido esa pacificación, además permitió
la redistribución verdadera de esos ingresos porque si usted va a Colombia no
encuentra los grandes empresarios o latifundistas del café, sino a pequeños
campesinos con sus parcelas, a pesar de los problemas que hemos tenido. Experiencias
como esa podemos compartir.
Por otro lado, China tiene que mirar a América Latina con
otros ojos porque yo creo que muchas veces nos ven como a África y somos muy distintos,
con culturas y formas de negociar completamente diferentes, por eso yo creo que
esto es importante resaltar. China tiene que vernos distinto para que, de esta
manera, haya un intercambio de experiencias que van a ser positivas para los
dos países.
CH: ¿A
qué se refiere con que “nos vean con otros ojos”?
AP: A que nos vean como socios, que China vaya a América Latina para quedarse,
que no solamente llegue a nuestra región para comprarnos commodities, sino a hacer inversiones, y ya lo estamos viendo. En
Colombia ya existen joint-ventures,
China ya entró a participar en exploración petrolera, pero aún hay muchas
oportunidades, por ejemplo, en infraestructura. En Colombia hay un plan muy
importante que comenzó en mi gobierno y que estamos todavía implementando para
hacer grandes inversiones en vías, puertos, aeropuertos, recuperación del río
magdalena, el tren… entonces hay una serie de oportunidades para los chinos.
Igualmente, nosotros debemos buscar oportunidades en China, tenemos que ser más
competitivos y, por eso, para nosotros es fundamental el tema de la
infraestructura porque hoy cuesta más llevar un contenedor desde Bogotá hasta
la costa del caribe que llevarlo desde la costa caribeña hasta Shanghai.
Por ejemplo, el primero puede costar entre 2000 y 2300
dólares, mientras que llevar un contenedor desde la costa caribeña hasta
shanghai cuesta entre 900 y 950 dólares. Así no vamos a ser competitivos, por
eso es importante invertir en infraestructura.
CH: Otro
de los desafíos que comparte China y Latinoamérica es la lucha contra la
corrupción. De hecho, el Gobierno chino está empeñado en una campaña
anticorrupción…
AP: A eso me iba a referir cuando hablamos de África porque allá lo que hemos
visto, en buena parte, es que hay mucha corrupción. Por eso China tiene que
mirarnos con otros ojos. Actualmente, para los gobiernos latinoamericanos, uno
de los principales temas es cómo podemos acabar con la corrupción que, al fin y
al cabo, es el impuesto más grande de los pobres. Este es un aspecto en el que
debemos tener mucho cuidado y me refiero al comportamiento del sector privado
chino en todo lo relacionado a licitaciones y contrataciones. Tienen que
comportarse de una forma distinta. No pueden ir a nuestra región pensando que los
contratos se adjudican a dedo, no, América Latina es distinta y tienen que
mirarla con otros ojos.
CH: Usted
ya mencionó el tema de la competitividad que esta vinculado con la oportunidad
que representan las nuevas zonas de desarrollo económico que el Gobierno de
China promueve, así como la zona piloto de libre comercio de Shanghai. ¿Qué
industrias colombianas podrían competir en esas zonas?
AP: Yo creo que la industria textil colombiana puede ser competitiva, pero en
esto nosotros también debemos reconocer que la China de hoy es distinta a la de antes. Aquí la
mano de obra se viene encareciendo. Incluso hay empresas chinas que están
buscando irse al sureste asiático o a Latinoamérica por costos de la mano de
obra. Entonces ahí tenemos oportunidades.
Nosotros debemos buscar mercados como este, por ejemplo,
con nuestro café. A mí me sorprende cómo cada vez se consume más café en China.
Las primeras veces que visité este país nadie te ofrecía café, en cambio ahora
te preguntan: ¿desea té o café?
Hoy, incluso, ya estamos hablando de firmar un Tratado de
Libre Comercio con China, pero si no hay carreteras ni puertos, ¿qué vamos a
hacer? Por eso es importante que el Gobierno colombiano ponga toda su prioridad
en el tema de infraestructura.
