Después de 2008, EE.UU. quedó sumergido en una crisis hipotecaria. Las personas que se endeudaron más allá de sus posibilidades por comprar una casa ahora viven la pesadilla de que el Banco está a punto de quitárselas porque no pueden seguir pagando las cuotas y prefieren venderlas a precios muy bajos con tal de no quedarse sin pan ni pedazo. En ese momento de desesperación aceptan ofertas como las del quiteño Ney Torres, de 30 años, quien montó dos empresas en Estados Unidos que se dedican a la compra-venta de viviendas. Ney compra a muy bajo precio y revende esas propiedades. Su negocio también abarca la compra de casas que ya han sido embargadas por los bancos. En ambos casos, Ney las revende a un precio al menos tres veces superior al que la compró. Sus clientes son precisamente aquellas personas que no son aceptadas por los bancos porque su perfil de crédito está manchado. “Los bancos ahora son muy estrictos, en cambio yo soy más flexible para dar la oportunidad de cumplir el sueño de tener una casa”, dice. “¿Y qué te garantiza que esas personas que antes no pudieron pagar sus deudas ahora te las paguen a ti?”, le pregunté. “Está demostrado que las personas hacen hasta lo imposible por no perder su casa, pero, en el peor de los casos, si no pueden pagar, tendrán que devolverla”, dice.
Ney afirma que de esta forma les brinda esperanza a personas para quienes las puertas de los bancos estadounidenses están cerradas.
En 2010, casi tres millones de viviendas en Estados Unidos recibieron notificación de mora en los pagos o de remate. “Alcanzaremos la cima de ejecuciones hipotecarias y probablemente la sima de los precios este año, y es lo que ha de ocurrir para que comience la recuperación del mercado”, dijo Rick Sharga, vicepresidente de RealtyTrac, consultora inmobiliaria, en una entrevista con Bloomberg.
Las ejecuciones hipotecarias siguen hundiendo los precios de las viviendas en EE.UU. mientras la tasa de desempleo se mantiene por encima del 9%.
Esa misma crisis hizo que los esposos Chibana, de origen japonés-ecuatoriano, vendieran todo lo que tenían en Florida y a inicios de 2011 se instalaran en la apacible playa de Olón, Ecuador. Después de más de 20 años de dedicarse al negocio de la Construcción, el golpe que recibieron por la crisis de 2008 dejó una herida que no cicatrizó y los trajo de regreso. En Olón se sienten tranquilos… y hace tiempo que extrañaban esa sensación.
Quien no haya aún el sosiego es el ecuatoriano Alex Peña. Él es taxista de la compañía Mears que ofrece sus unidades en el aeropuerto de Orlando, Florida. Trabaja de lunes a viernes, recorre Disney 16 horas cada día para solventar los gastos de su familia y eso no basta. “Aquí la situación está mal, tienes que esclavizarte en el trabajo para poder vivir”, dice. Todo esto lo ha llevado a decidirse a volver a la Troncal, el lugar donde nació y que dejó hace más de 20 años por ir tras el ‘american dream’. Álex dice que en parte ha logrado ese objetivo. Afirma que su familia tiene un estilo de vida muy superior al que hubiera tenido en La Troncal. De hecho, eso lo detiene a regresar inmediatamente. “Volveré en dos años cuando mi hijo se haya graduado del high school, pero no aguantaré más porque esto no es vida”.
Este taxista ecuatoriano ya despertó de ese sueño que hace dos décadas lo llevó a migrar y ahora solo quiere huir. Los Chibana ya lo hicieron. Torres, en cambio, encontró una oportunidad en medio de la crisis y la está aprovechando aunque reconoce que Estados Unidos ya no es el paraíso y por eso controla su negocio desde Ecuador. Estas tres historias de ecuatorianos revelan que el ‘american dream’ ya no existe y que, para algunos, más bien se ha convertido en una pesadilla.
lunes, 3 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)