
Desnudarse ante una cámara y lanzarse a abrir un negocio implican mucha valentía. En ambos casos aparecerán amigos y familiares que dirán que es mejor no hacerlo, que nadie garantiza el resultado, así que es mejor no tomar el riesgo. La modelo apuesta su credibilidad, su fama y todo esto incide en sus posibilidades de cerrar futuros contratos. La emprendedora, en cambio, apuesta su pequeño capital, las horas de descanso que sacrificará por su iniciativa y la posibilidad de comprar algo que necesite con ese dinero.
Lara Bernasconi es una modelo argentina que llegará a Ecuador en septiembre para el evento Ecuadormoda que promoverá el sector textil ecuatoriano, tal como los que organizan nuestros vecinos, Colombiamoda y Perúmoda.
María José Larrea es una joven emprendedora ecuatoriana que en 2007 creó la marca Bakanes junto a su esposo Azael Torres que es diseñador gráfico. Comenzaron a vender camisetas con mensajes que reflejan la cultura popular ecuatoriana. Al principio utilizaban internet como canal de ventas. En 2008 abrieron su primera isla en el centro comercial San Marino. Al momento tienen dos islas más y para septiembre inaugurarán la cuarta. Todo esto mientras impulsan las ventas on-line porque avizoran que el futuro de los negocios va por esa vía. Están convencidos de que para crecer hay que arriesgarse.
Lara Bernasconi comenzó temprano su carrera de modelo. A los 14 años hizo su primer desfile profesional y en el 2000 le propusieron que posara colgada de un helicóptero. Ella sabía que era muy peligroso, pero también sabía que una foto así podría catapultar su carrera. En una entrevista publicada en 2009 por la revista Gente de Argentina, Bernasconi afirmó que haber tomado ese riesgo fue una excelente decisión porque “todo el mundo habló de esa foto” y la ubicó en el imaginario colectivo como una mujer sin temores. Ese posicionamiento luego le sirvió para participar en campañas publicitarias que buscaban un personaje que transmita esa idea.
Después de posar desnuda y de colgarse de un helicóptero, Lara aprendió a escuchar los consejos de quienes están a su alrededor, pero siempre saber que es ella quien finalmente decide. A la emprendedora María José Larrea le sucedió algo similar. De hecho, ella misma no estaba convencida de abrir la primera isla de camisetas Bakanes. “Tenía miedo, pensaba que nos podía ir mal”. Su esposo insistió y finalmente la convenció. Ahora ella se alegra de haberlo escuchado. En sus islas ya no solo venden camisetas, sino también gorras, cuadernos, billeteras y bolsos.
La diversificación de sus productos es otra muestra de su crecimiento. “La idea nace de un hobby (diseñar), luego con un poco de empeño empezamos a vender a nuestros amigos y después surgió la idea de las tiendas para masificar. Una cosa nos llevó a la otra, pero para crecer lo principal es no quedarse quieto y ponerse nuevos retos. El lanzarse a un negocio depende de intuición y de la pasión que pongas en las ideas, el resto empieza a llegar como resultado del trabajo”, dice Larrea.
Pasión e intuición son los mismos ingredientes que la modelo argentina utilizó a los 29 años cuando debutó como empresaria al presentar su línea de zapatos y carteras. Cuando se le pregunta por qué eligió el rubro de los zapatos, ella contesta: “Porque para mí los zapatos definen la personalidad. Es el accesorio más importante. Podés estar vestida bárbara, pero si tenés un mal calzado, sos un desastre. A un jean roto y una remera común y corriente le agregás un zapato de primera, con estilo, y estás perfecta. Además, porque todo en la vida hay que empezarlo de abajo”.
En eso, Larrea y Bernasconi se parecen. Ambas saben que para surgir hay que empezar desde abajo.